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China, potencia global en tecnología

“China is winning the global tech race”. Así comenzaba el artículo publicado hace pocas semanas en el Financial Times, una noticia en la que explicaba el crecimiento de las 50 primeras startups (con un valor al menos de 1.000 millones de dólares) del mundo, entre las que destacan 26 de origen chino y 16 estadounidenses.

Pero, ¿por qué las empresas tecnológicas chinas están creciendo a mayor velocidad? En la edición de 2018 del Business Confidence Survey, elaborada por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, encontrábamos que el 61% de las empresas encuestadas consideraban que las empresas chinas son igual o más innovadoras que las empresas europeas. Una progresión llamativa si analizamos la encuesta del año anterior, donde la proporción de empresas que expresaban esta opinión era de 15 puntos porcentuales por debajo.

Si echamos la vista a atrás, podemos darnos cuenta de que hace tan solo 10 años, la innovación tecnológica en China brillaba por su ausencia. Es cierto que existían casos de éxito, pero no tan significativos como los que tienen lugar en nuestros días. Una de las causas de esta transformación es el progreso social que ha tenido lugar en el gigante asiático. En el año 2000, tan solo el 4% de la población era de clase media, mientras que en el 2012, dos de cada 3 habitantes chinos, ingresaba entre 9.000 y 34.000 dólares (cifras en las que se enmarca este grupo social).

En la actualidad, en las ciudades chinas encontramos emprendedores e inversores, demostrando que la visión para hacer negocios ha cambiado: si hace unos años los jóvenes chinos soñaban con trabajar en Google, ahora sueñan con idear el próximo Google. La tecnología se ha convertido, sin lugar a dudas, en uno de los sectores clave a la hora de crear puestos de trabajo en China. Buen ejemplo de ello son empresas como Xiaomi, cuarto fabricante de móviles con más ventas del planeta, o el servicio de mensajería líder WeChat.

Según un reciente estudio llevado a cabo por las autoridades norteamericanas, el sur y el este de Asia llegarán a acaparar el 40% de la inversión mundial en I+D, por lo que la inversión en ciencia y tecnología de China se acercará aún más a la de Estados Unidos.

Pero el progreso social que ha tenido lugar en el gigante asiático no es la única causante de esta transformación tecnológica. Otra de las claves ha sido su capacidad para adaptar ciertos productos a las necesidades concretas del mercado asiático. Por ejemplo, la creación de Alibaba, que permitió que pequeñas y medianas empresas comenzaran a vendar sus productos a través de internet (eBay no lo permitía) o la creación de Meituan, similar a Groupon pero con la diferencia que los pequeños comerciantes también podían publicar sus ofertas en la plataforma.

 

 

 

 

 

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